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Recoger naranjas

Dentro de pocas semanas se estrenará Hacksaw Ridge, la primera película dirigida por Mel Gibson desde Apocalypto, hace ya 10 años.

Ese tiempo tampoco lo ha encontrado demasiado frente a cámara. Tres películas lo tuvieron como protagonista: El castor (Jodie Foster, 2011), y dos de acción: Edge of darkness (Martin Campbell, 2010) y Get the gringo (Adrian Grunberg, 2012).

Blood father, de Jean-François Richet, es su regreso al género. La sinopsis es tan sencilla como otras miles: un padre debe proteger a su hija de unos criminales que quieren matarla.

Otra vez algún estereotipo mejicano dando vueltas, un personaje femenino creado para el lucimiento de Gibson y una relación padre e hija más bien básica.

Pero entretenimiento hay, y mucho. Incluso algún guiño a Mad Max.

Mezclado en un guión que tiene la profundidad de un charco, hay un diálogo padre-hija destacable. Huyendo se suben a un camión repleto de trabajadores golondrina mejicanos. El personaje de MG los mira mal y la hija lo reprende.

“Vienen a sacarme el trabajo”, dice él.
“¿Recoges naranjas para ganarte la vida?”, pregunta ella.
“No, pero alguien lo hace”, dice él.
“Te apuesto lo que quieras que ninguna persona blanca ha bajado nunca una fruta de un árbol”, remata ella.

Beasts of no nation

El nombre Cary Fukunaga resultará familiar a quienes tuvimos la suerte de disfrutar de esa gran primera temporada de True detective. La plataforma Netflix posee una masividad que ni el más optimista de los apóstoles de los productos audiovisuales disponibles on line se hubiese imaginado. De esta combinación surgió Beasts of no nation.

Adaptación de una novela de Uzodinma Iwealaa publicada en 2005, relata el periplo de un niño desde que asesinan a su familia en una aldea africana, lo incorporan a las filas de un grupo rebelde -comandado por un carismático líder que interpreta Idris Eba- hasta que se ve liberado de un contexto de muerte y violencia y vuelve a la normalidad que se puede exigir a esa altura.

Ese viaje tiene distintas estaciones. Primero el miedo a esas personas que vagan por la selva con armas propias de un ejército; el deslumbramiento por el jefe y por ser aceptado; y, por último, la dura verdad, la denuncia sobre cómo funciona esa maquinaria con intereses subterráneos que es la guerra.

El plano muestra a dos chicos hablando luego de un ataque en el cual debieron matar, verbo que poco tiempo antes sonaba tan lejano para ellos como para cualquier chico de esa edad.

– “Pienso que cuando esta guerra termine no podré volver a hacer cosas de niños otra vez“.

Esta gente no quiere cambiar el mundo

Concussion (Peter Landesman, 2015) relata la historia real del médico nigeriano Bennet Omalu, quien descubrió que los jugadores de fútbol americano son proclives -producto de los golpes que reciben- a tener problemas neurológicos y, eventualmente, morir por esta causa.

El personaje interpretado por Will Smith está convencido de que está haciendo lo correcto, de que con su trabajo muchas vidas podrán salvarse. Sin embargo, todo el mundo se pone en contra suya y lo desacredita.

Su jefe, interpretado por Albert Brooks, le da una clase magistral de realismo:

Entiendo. Crees que estás siendo un buen americano. Pero la ciudad de Pittsburgh gastó $233 millones para construirles a sus Steelers un nuevo estadio. Mientras tanto, cerraban escuelas y elevaban los impuestos. Esta gente no quiere cambiar el mundo.

Tom Dawkins, el premier honesto

Encontrar un político honesto en la ficción puede ser tan complicado como hacerlo en una cámara legislativa. Sobre todo en tiempos de Frank Underwood. El cazador de Willem Defoe, puesto en la disyuntiva, eligiría seguir buscando el tigre de Tasmania. Uno de los pocos es el Tom Dawkins de Gabriel Byrne en Secret State.

Cuatro capítulos que comienzan con un accidente en una planta petrolera y el compromiso del vice primer ministro para encontrar a los responsables. Muerte en accidente aéreo del primer ministro, elecciones y Dawkins, que estaba a punto de retirarse a su casa, se convierte en jefe de estado británico sin proponérselo.

Primera reunión de gabinete, gente del gobierno, gente del partido. Aplauden al nuevo premier.

– “La buena noticia es que el país aún cree en nosotros. Es obvio que es un reto todo el trabajo que tenemos que hacer. Sólo unas palabras de advertencia antes de que todos nos subamos las mangas“, dice uno de los colaboradores.

– “Que sea breve“, responde Dawkins.

– “Tom ha subido muchos puntos en las elecciones con el modo en que habló contra los excesos de las grandes empresas. Nadie está en desacuerdo. Pero eso era electoralista. Esto es el gobierno“, resume su visión sobre el papel del gobierno este personaje.

– “¿Que significa?“, pregunta un excelente Byrne.

– “Significa que… debemos acordarnos de quienes son nuestros amigos“, dice sin que se le caiga la cara.

– “Sí, por supuesto, vamos a recordar quiénes son nuestros amigos, pero… Vamos a recordar también a la gente que votó por nosotros“, cierra dejando claro el camino que seguirá -intentará seguir en el resto de la miniserie, sería lo correcto- su gobierno.